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La logística como decisión estratégica de cada inversión

La Argentina Oil & Gas Patagonia 2026 reunió en Neuquén a los principales actores de una industria en plena expansión. En este contexto de crecimiento e inversiones, incorporar la logística desde el diseño de cada proyecto resulta clave para transformar la oportunidad energética en desarrollo sostenible para el país.

Por Andrés Jacob, presidente de Bahía Grande

 

La Argentina Oil & Gas Patagonia 2026 que se desarrolló en Neuquén -corazón de la principal cuenca productiva del país- abre un ámbito propicio para analizar los desafíos que acompañan esta expansión. La aparición de nuevos proyectos y la creciente vocación exportadora conforman una oportunidad excepcional para la Argentina. Pero esa oportunidad no se convertirá automáticamente en desarrollo. Para sostenerla harán falta infraestructura, coordinación y una manera distinta de pensar la logística.

Durante mucho tiempo, la logística fue tratada como una necesidad operativa que se resolvía cuando el proyecto ya estaba definido: había que contratar un transporte, disponer una embarcación, trasladar insumos o cubrir una contingencia. En la actualidad y frente a proyectos de gran escala, horizontes prolongados y mayores exigencias de eficiencia, seguridad y sustentabilidad, eso ya no alcanza.

La logística no debería aparecer al final como un costo por administrar, sino al principio como una variable capaz de crear valor. Incorporarla desde la etapa de análisis permite diseñar soluciones a medida, anticipar restricciones y elegir con mayor precisión la tripulación, la maquinaria, la flota, las rutas y la infraestructura que una operación necesitará durante todo su ciclo de vida.

Esa participación temprana también permite mirar más allá de la urgencia. Una solución logística puede resolver el desafío de hoy y, al mismo tiempo, conservar utilidad dentro de cinco o diez años. Puede favorecer sinergias entre proyectos, compartir activos, integrar corredores nacionales y regionales y evitar inversiones que luego resulten insuficientes o sobredimensionadas.

En un país de dimensiones continentales, cada mejora en la cadena logística puede producir un impacto significativo. Por eso necesitamos una mirada integral del proyecto: dónde estará la operación, qué volúmenes manejará, cómo se conectará con puertos, rutas, ferrocarriles y vías navegables, y qué activos podrán utilizarse de manera coordinada.

El sector marítimo argentino cuenta con talento, tradición y conocimiento operativo. También tiene la disposición de innovar, invertir y construir alianzas regionales e internacionales. El paso siguiente es transformar ese potencial en una participación más temprana y estratégica dentro de la industria energética.

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